05 junio 2013

Seis cooperativas, en líos para devolver unos $us 52 millones

La quiebra técnica de las cooperativas cerradas San Luis y Nuestra Señora de Cotoca genera un constante retiro de depósitos en el sector, que afecta a otras entidades y a unos 35.117 socios y ahorristas.

Ayer, un grupo de socios y ahorristas de la cooperativa Jerusalén pidió la devolución de su dinero.

Si bien los socios decidieron rechazar la disolución voluntaria, la entidad se ve obligada a adoptar un plan de cinco años para devolver $us 25 millones a más de 7.000 afectados.

Hasta la fecha , además de la Jerusalén, son cinco las entidades en problemas para reponer el dinero de sus socios y ahorristas: San Luis, con $us 16 millones; Cotoca, $us 8 millones; Intercoop, $us 2 millones, además de Montero y El Cristo. Entre las seis entidades suman un total de $us 52 millones.

Lita Palma, encargada de márquetin de la Jerusalén, informó de que los socios de la entidad optaron por un proceso ordenado de devolución de ahorros.

La funcionaria afirmó que el retiro de depósitos en los últimos meses (más de $us 10 millones), producto de las anteriores quiebras en el sistema, afectó a la cooperativa.

El plan contempla tres pasos: la gente que tiene montos de $us 700 hacia abajo va a ser liquidada en su totalidad hasta diciembre. Los ahorristas que tienen montos superiores podrán recuperar sus recursos en 60 cuotas, es decir, cinco años, pues así lo permite el flujo de caja. Los retiros solo podrán efectuarse del 21 al 30 de cada mes. Del 1 al 20 la entidad se encargará de recuperar cartera.

Esta modalidad fue homologada por una asamblea efectuada el 1 del presente mes en el que se designó a un grupo de socios de base para que forme el comité de control de devolución que se encargará de hacer seguimiento a todo el proceso.

Incertidumbre

La cooperativa San Luis, con sus 2.500 socios, aún no puede resolver la reposición total de recursos por un proceso judicial, según el titular de la Comisión de Liquidación, José Chura. Nuestra Señora de Cotoca, con 12.000 socios, está en fase de recuperación de cartera y para ello ha decidido vender todos sus activos, incluyendo muebles y televisores, según se constató ayer en las oficinas centrales de la calle Potosí.

Intercoop, con 2.000 socios, enfrenta un proceso con la Autoridad del Sistema Financiero (ASFI). La cooperativa Montero, con 11.000 cuentas, procede a la devolución gradual en cinco años. El Cristo, con 600 ahorristas y 17 socios también atraviesa por dificultades. En todos los casos hay incertidumbre.

Cabe recordar que la mayoría tenía cifras negativas, como resultado de recurrentes pérdidas operativas acumuladas en años de operaciones.

Se envió un cuestionario a la ASFI; sin embargo, se explicó que la directora, Lenny Valdivia estará en breve en Santa Cruz para informar sobre el tema

LAS ENTIDADES

21 cooperativas sin certificación
Antes del inicio del proceso de adecuación al ámbito de regulación de la Ley 3892 de Cooperativas de Ahorro y Crédito Cerradas, iniciado en Abril 2008 y que fuera normada por la ASFI, existían 30 cooperativas cerradas en Santa Cruz. Después de cinco años de vigencia del proceso, solamente cinco entidades han obtenido el certificado de adecuación, ninguna ha obtenido licencia de funcionamiento y aún 21 cooperativas continúan sin certificación.

EL ÚLTIMO CASO
La cooperativa Jerusalén Ltda. contempla en su plan, recursos de $us 30 millones que le permitirán afrontar las obligaciones con sus socios que ascienden a $us 25 millones, según el presidente Carlos Zabala.

Punto de vista

El proceso de adecuación está estancado
Mario Tejada - Consultor Financiero

El proceso de adecuación está estancado, la ASFI continúa rechazando los planes de acción y de fortalecimiento patrimonial que presentan las cooperativas porque no tienen proyecciones financieras que tengan sostenibilidad patrimonial. Es decir, no tienen inyección de capital fresco que posibilitaría aumentar la cartera.

Entonces, la ASFI se ve obligada y aconsejan a las cooperativas tomar acciones duras; cerrar agencias, reducir gastos administrativos, reducir personal y revertir pérdidas operativas acumuladas. Tareas difíciles de lograr, si además la ASFI prohíbe a las cooperativas, por protección a los ahorristas, la captación de depósitos a plazo fijo que no sean de sus propios socios o, alternativamente, buscar posibilidades de fusiones.

El camino menos doloroso y razonable, para algunas cooperativas, está descrito en la circular 141/2012 de la ASFI, que establece la disolución voluntaria de entidades con insuficiencia de capital



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