07 diciembre 2015

Facturación Virtual Empresas gastaron entre $us 500 y 10.000 en el cambio del sistema


Para la implementación y emisión del código QR en las facturas, las empresas tuvieron que adecuar su software y adquirir nuevos equipos que les permitan la impresión correcta.

La empresa Skysoftware es una de las que trabajó con más de 140 instituciones. Según su gerente, Drina Rocabado, la transición de un sistema a otro implica varias complicaciones, por la dosificación de la factura que será diferente para todas las modalidades a partir del 1 de enero de 2016 y por el manejo del nuevo sistema, para lo cual no todo el personal de las empresas está capacitado.

Manifestó que para hacer esta transición le costó a cada empresa más de mil dólares, dependiendo cuántos puntos de emisión de facturas tienen. Por un lado, estos gastos también implican un cambio en las impresoras que en la mayoría de los negocios son matriciales y no sirven para la impresión de los codigos QR en las facturas.

Indicó que para un solo punto de impresión de facturas se requiere al menos 500 dólares y que las instalaciones y adecuaciones demoraron al menos dos meses.

“Económicamente es para el usuario un gasto porque ha invertido en un punto de venta y ahora tiene que cambiar de impresora. Lo que hacemos es una emulación de un código QR y esa no va a ser 100 por ciento legible, la tinta va a estar gastada, la calidad de impresión será mala y eso va a significar una multa, no para uno, sino para cientos, porque en Cochabamba hay un número enorme de impresoras matriciales”, dijo.

Rocabado señaló que los costos de las impresoras oscilan entre 220 y 390 dólares y que además de este cambio, se tiene que hacer la compra de un papel que no sea el térmico, que usualmente se utiliza para las facturas computarizadas.

“El papel térmico es un problema porque la calidad de impresión no dura y se borra. Las facturas no van a aguantar ni cinco años en el papel. Muchas empresas van a estar en problemas de aquí a unos años, cuando se hagan las verificaciones”, dijo.

Rocabado considera que no se han tomado en cuenta estos aspectos técnicos y que a la larga esta situación causará problemas que afectarán al usuario final.

Sugiere la compra de impresoras láser que, según explicó, a raíz de este cambio escasean en el mercado así como el papel adecuado para las máquinas.

LOS CAMBIOS

Por su parte, el empresario Álvaro Molina coincidió con Rocabado al señalar que el principal problema del nuevo Sistema de Facturación Virtual es la implementación del código QR en los dispositivos e impresoras, ya que no todos los equipos tienen la capacidad de imprimir el código.

“Adaptarlas tomó tiempo, así como adquirir nuevas impresoras que tengan esa capacidad. Esto significó una inversión considerable en tiempo y capital”, resaltó Molina.

Para la instalación en 80 puntos de venta de su empresa, comentó, tardaron más de dos meses. Dijo también que comenzaron a distribuir las facturas con código QR antes de que el Servicio de Impuestos Nacionales diera el visto bueno para su vigencia, lo que les ocasionó varios gastos, ya que había una incertidumbre acerca de las fechas en las que iba a entrar en vigencia.

“No había una fecha definida, pero nosotros sabíamos que debíamos estar listos para el cambio y emitimos las facturas con el código QR, por varios meses. Eso nos representó gastos en el papel, ya que las facturas ahora son más largas con el código”, indicó.

Señaló que para que las facturas sean verificadas y no clonadas, se pudo haber implementado otros sistemas que no generen tanto gasto a la empresa privada, tal como sucedió con el nuevo Sistema de Facturación Virtual.

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