10 diciembre 2015

“La deuda externa con China significará alrededor del 27% del PGN”



El analista económico Julio Alvarado, diplomático de carrera, catedrático universitario y negociador comercial internacional con amplia trayectoria en Bolivia y el exterior del país, concedió la siguiente entrevista a CAPITALES desde la ciudad de La Paz.

CAPITALES. Usted ha dicho que el crédito de deuda externa pública proveniente de China podría generar dependencia del proyecto de Presupuesto General del Estado 2016. ¿A qué se refiere con esto?
Julio Alvarado (JA). Según las últimas estadísticas publicadas por el Banco Central de Bolivia el 18 de noviembre de 2015, la deuda externa alcanza a octubre de 2015 a 9.471,9 millones de dólares ($us 6.149,4 millones de deuda desembolsada más $us 3.322,5 millones por desembolsar), de los cuales el 11.3% ($us 1.075 millones) corresponde a la República Popular de China.
Si a ese nivel de endeudamiento se le añade el último compromiso del vicepresidente Álvaro García Linera con China, de $us 7.400 millones, la deuda externa de Bolivia asciende a $us 16.871,9 millones. Entonces, la dependencia de la economía china sube de 11.3% a 50.2%, con 8.475 millones de dólares.
La deuda externa con China significará alrededor del 27% del Presupuesto General de la Nación 2016.

C. ¿Es el endeudamiento externo la solución para sopesar la caída de los ingresos por exportaciones de gas natural, principalmente?
JA. No, porque Bolivia no ha utilizado otras medidas más efectivas para compensar la caída de los ingresos del Tesoro General de la Nación. En vez de seguir endeudándonos, el gobierno del presidente Evo Morales debería reducir los gastos corrientes e incrementar los recursos de la inversión.
Los gastos corrientes en el año 2005 eran de 22.000 millones de bolivianos. Para el año 2016 se ha fijado en unos 118 mil millones de bolivianos, es decir que se ha multiplicado por 5.3 veces.
De acuerdo a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Arce, las empresas estatales que no son rentables deberían cerrarse, como fue el espíritu del Decreto Supremo 21060. Pues bien, si se aplica esa decisión se podrían ahorrar por lo menos un 10% de los 99.000 millones de bolivianos destinados a las empresas estatales.
Estas son solamente dos sugerencias para utilizar mejor los recursos del pueblo boliviano y para no endeudarnos.

C. ¿Qué aconseja usted a un país como el nuestro que después de varios años de bonanza ahora se ve obligado a buscar alternativas por los bajos precios internacionales de los commodities?
JA. La inversión productiva en alimentos y energía es un camino que ya fue probado por países del sudeste asiático para disminuir sustancialmente la pobreza, junto a una reforma educativa que esté orientada a la producción y al desarrollo de la productividad.

C. Usted expresó sus dudas acerca del aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de $us 33.000 millones este año a $us 50.000 en la próxima década, tal como lo indica el Gobierno. ¿Por qué?
JA. El crecimiento del PIB desde el año 2004 a 2014 fue gracias al incremento de los precios de las materias primas, especialmente gas, minerales y oleaginosas. Con la caída de esos precios es muy poco probable que se puedan alcanzar esas metas.

C. ¿Qué opinión le merece el gasto corriente durante el gobierno de Evo Morales, respecto de la inversión pública?
JA. El crecimiento del gasto corriente de Bs 22.000 millones en 2005 a Bs 118.000 millones en 2016 es una muestra del irracional crecimiento de la burocracia estatal y de la ineficiencia de las empresas estatales.
La inversión pública, si bien se ha incrementado durante la década de bonanza económica, no ha sido eficiente, ya que los proyectos han durado más de lo programado y en muchos casos no fue inversión, sino pérdida para el pueblo boliviano, como es el caso de las barcazas chinas, Karachipampa, Vinto y el Mutún. Son solo algunos ejemplos de esa “inversión”.

C. Según el ministro Arce, la deuda externa boliviana con respecto al PIB se redujo de 52% a 17% en los últimos 10 años (La Razón, 24/11/2015). ¿Cuál es su percepción en cuanto a la deuda externa?
JA. De acuerdo con la información oficial del Banco Central, la deuda externa alcanza, a octubre de este año, 6.149,4 millones de dólares de deuda desembolsada. Sin embargo, la deuda contratada que falta por desembolsar es de $us 3.322,5 millones, por lo tanto la deuda externa total es de $us 9.471,9 millones, sin contar con el crédito chino de $us 7.400 millones, lo que dispara la deuda a $us 15.641,3 millones, un 43% del PIB.

C. ¿Qué criterio le merece la nueva administración de Mauricio Macri y sus relaciones con Bolivia en materia económica? ¿Cree que Argentina dejará de comprar nuestro gas?
JA. Bolivia y Argentina tienen un contrato de venta de gas hasta el año 2026, por lo tanto Argentina debe cumplir con sus compromisos firmados, caso contrario es pasible a pagar daños por romper un contrato comercial internacional.
Argentina produce 88% del gas que requiere para su mercado interno, por lo que debe comprar 12% para cubrir su demanda interna y, al tener un contrato firmado con Bolivia, con toda seguridad que seguirá comprando gas boliviano.
El peligro que veo es la nueva política de comercio exterior que aplicará el nuevo Gobierno argentino: fomentará la exportación de sus productos, lo que puede afectar a nuestra producción nacional, especialmente productos agroindustriales como aceites, azúcar, fideos, pero también agrícolas como arroz, trigo, maíz, frutas, entre otros.

C. ¿Considera que habrá un viraje en la situación de los países sudamericanos dentro de los grandes bloques económicos de la región?
JA. La crisis económica que viven algunos países sudamericanos, como Venezuela y Brasil, y la crisis financiera de Argentina, obligarán a sus gobiernos a tomar determinadas medidas para reactivar sus economías.
En principio hay dos caminos: una política proteccionista y la otra de apertura. En el caso de Argentina, la decisión ya está tomada: la apertura. Mientras que en Brasil y Venezuela la tendencia parece ser a continuar con sus políticas proteccionistas, lo que generará tensiones en los procesos de integración a los que pertenecen, especialmente el Mercosur y el ALBA.
El éxito de los países de la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) es atractivo para el nuevo Gobierno argentino; ya anticipó el Presidente electo que se acercará a ese proceso de integración, en desmedro del Mercosur.

La situación para Bolivia es preocupante, ya que con una Comunidad Andina que entró en un proceso de estancamiento desde el año 2006 y un Mercosur, con tres economías en crisis (Argentina, Brasil y Venezuela) el futuro inmediato no es el más prometedor.

"Los gastos corrientes en el año 2005 eran de 22.000 millones de bolivianos. Para el año 2016 se ha fijado en unos 118 mil millones de bolivianos, es decir que se ha multiplicado por 5.3 veces"

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