08 diciembre 2015

Ríos García: “Crecimiento exorbitante debería ser objeto de sospecha”



Termina el 2015 y dicen que también termina un ciclo: Ante la caída de los precios internacionales de minerales, hidrocarburos y soya -las materias primas queAmérica Latina exporta- se habla de un fin del ciclo de la bonanza económica en la región.

Pese a ello, este año Bolivia exhibe un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) superior al 5% (líder en la región), y las autoridades de gobierno prevén mantener esas tasas al menos hasta el año 2020 en base a inversiones en hidrocarburos, electricidad, petroquímica, agro y minería.
Pero no todos en Bolivia ven al “fenómeno boliviano” con el mismo prisma, advirtiendo una artificialidad en el crecimiento del PIB que en realidad puede resultar contraproducente.
En esa línea, el economista Mauricio Ríos García (MRG), quien lleva varios años estudiando la economía boliviana, analiza desde otro punto de vista lo que significa el crecimiento, y brinda luces sobre distintos aspectos que pueden resultar cruciales en el próximo ciclo, que parece ya haber comenzado.
El País eN (EP). En una conversación anterior comentabas que el problema del crecimiento de la economía era principalmente la calidad y la sostenibilidad de ese crecimiento. ¿A qué te refieres con esto?
Mauricio Ríos García (MRG). La economía boliviana está siendo objeto de estudio en muchos lugares del exterior como si hubiera algún misterio por resolver.
Pero pocos se han detenido a al menos sospechar que las elevadas cifras de crecimiento podrían simplemente constituir el reflejo de un auge artificial como aquel que la gran generalidad de economistas tradicionales no fue capaz de advertir en las primeras economías del mundo que hoy sufren tasas de crecimiento muy disminuidas o incluso de recesión.
Lo que en realidad importa del crecimiento de cualquier economía es que esté compuesto de ahorro e inversión, de recursos correctamente capitalizados.
Por el contrario, cuando una economía crece a niveles exorbitantes durante un tiempo relativamente prolongado, en realidad debería ser objeto de sospecha, sobre todosi desde un principio se ha observado que para lograrlo no han importado los medios a los cuales se ha recurrido, como la manipulación de los precios o las tasas de interés crediticio.
Por ejemplo, logrando una producción orientada a la concentración de poder y el cortoplacismo político y no a la satisfacción de la demanda real efectiva de mercado, el 2004 Venezuela creció alrededor del 18% del PIB; hiperestímulo del gasto, el consumo y el endeudamiento, pero hoy es una economía depresiva y reprimida al borde del colapso.
(EP). Algo que parece inquietar a los economistas actualmente: el tipo de cambio. ¿Conviene o no devaluar si los países vecinos ya lo están haciendo?
(MRG). Las devaluaciones jamás tienen buenos resultados. Debido a que tiene costes políticos muy importantes, por lo general significa postergar las necesarias correcciones de mercado a cambio de agravarlas.
Cuando una economía registra el inicio de una etapa de liquidación, es decir, cuando la oferta identifica que la demanda de mercado está cambiando, las medidas tienen que estar orientadas a que la oferta se ajuste cuanto antes mediante la flexibilidad laboral y productiva.
Este ajuste toma tiempo, peroel mundo de la política considera las devaluaciones como un atajo o un comodín para evitarlo o aplazarlo indefinidamente. Los políticos siempre piensan en sus propios términos de tiempo, y el hecho de que en los países vecinos se haya incurrido en devaluaciones no cambia la figura.
(EP). Entonces, ¿Consideras que devaluar no haría realmente más competitivos a los productores bolivianos? ¿Qué potenciales beneficios o riesgos conllevaría devaluar ahora para una economía como la boliviana?
(MRG). Las devaluaciones siempre aparentan ser beneficiosas en un principio, los precios empiezan a incrementarse y los beneficios parecen incrementarse, pero cuando los efectos reales empiecen a impactar en la estructura productiva a través del encarecimiento de los costes de producción, será cada vez más difícil exportar de manera competitiva.
La única manera de ayudar a los productores nacionales en la reducción de sus costos de producción es permitirle al trabajador poder encontrar una fuente laboral alternativa de la manera más fácil posible, y no forzando su puesto laboral en una empresa o sector de la economía que apenas registra rentabilidad.
No obstante, si se incurre en la devaluación con el único argumento de que los países vecinos lo hacen, significa sumarse a una guerra monetaria en la que quien más tiene qué perder es quien menor fuerza relativa tiene, y esa es Bolivia.
Probablemente nuestro país cuenta con más municiones, pero la artillería de los países vecinos es considerablemente más pesada. Además, no debe perderse de vista que en ninguna guerra existen ganadores. Devaluar solamente significa agravar las condiciones nacionales para la producción, y lesiona la dinámica comercial de la región.
(EP). Hay quienes creen que el Gobierno no quiere modificar el tipo de cambio porque eso significaría renunciar a la bolivianización, lo que impediría al Estado controlar la inflación con operaciones de mercado abierto. ¿Consideras que se ha hecho un buen control de la inflación de esta manera?
(MRG). Depende del tipo de inflación de la que estemos hablando. Hace un momento critiqué tangencialmente a los economistas del tipo tradicional que no supieron identificar la burbuja de activos que llevó a la Gran Recesión en las economías del primer mundo.
Por lo general este tipo de economistas llaman inflación al comportamiento histórico de alza de los precios de los artículos de la etapa de producción de una economía más cercana al consumo inmediato, es decir, a los artículos que seleccionan arbitrariamente en una canasta de básica.
Sin embargo, cuando observan el mismo comportamiento de precios en sectores de la economía más alejados del consumo inmediato, como el sector de bienes raíces, por ejemplo, lo llaman auge.
Pero de todas maneras, si se tratara de uno u otro caso, no vaya a pensarse que la inflación se trata de un simple devenir de la naturaleza de la economía. La inflación es resultado de una política deliberada.
La inflación es siempre un perverso instrumento de política económica que, en muchos casos, con dosis relativamente adecuada, permite construir una ilusión de riqueza sumamente perversa.
(EP).Por otro lado, el ex presidente del BCB Juan Antonio Morales observa que el tipo de cambio fijo es más cercano a una dolarización que a una efectiva bolivianización (el boliviano anclado al dólar). ¿Tú cómo ves esto?
(MRG). Estoy de acuerdo, pero por motivos distintos. Mientras muchos economistas consideran la bolivianización un instrumento ideal para establecer políticas monetarias, yo considero la dolarización como uno de los mejores instrumentos para la implementación de cualquier política monetaria. Mientras menos política monetaria pueda implementarse, mejor.
(EP). En un artículo tuyo dijiste que el tipo de cambio fijo es un instrumento liberal de ahorro e inversión a largo plazo, lo que estaría en contradicción con la política de gasto e inversión pública de corto plazo. ¿Podrías explicar un poco esta contradicción o incompatibilidad, y su efecto sobre la economía boliviana?
(MRG). Las ventajas del tipo de cambio fijo llegan por varias vertientes, pero en el contexto actual menciono algunas, como que permite al mercado detectar de manera inmediata una distorsión del valor de la moneda de un país con el que nuestro país sostiene lazos comerciales.
También permite al productor que exporta advertir la rentabilidad o necesidad de ajuste con suficiente anticipación o antes de prolongar sus problemas.
Y sobre todo, permite identificar y apuntar al político de turno en el poder en caso de que haya excedido sus posibilidades de gasto público y empiece a ceder a la tentación de financiar su voracidad fiscal envileciendo la moneda nacional en la que un trabajador recibe su salario.
(EP). Ante el fin de la bonanza de las materias primas, muchos ven que se ha desaprovechado ese buen ciclo. ¿Qué políticas consideras que debiera haber adoptado el Gobierno en los últimos diez años para aprovechar la bonanza y transformar la estructura económica de Bolivia?
(MRG). En esta pregunta se debe tener un poco de cuidado. Los economistas en general están malacostumbrados a diseñar y establecer las prioridades de la gente, pero la gente también ha aceptado esta convención.
En todo caso, antes, durante o después de la bonanza, el principio ético debe ser siempre el mismo: toda medida que permita a la gente establecer sus propias prioridades y alcanzar sus propios objetivos de vida, cuales fueren, con los medios que estén a su alcance sin interferir en los de los demás.
Tan sencillo como eso. Se trata de algunos de los principios que toda sociedad abierta y virtuosa respeta sin condiciones.
(EP). ¿Qué prioridades debería tener la asignación de recursos del TGN en esta época de desaceleración? ¿Qué sugerencias de política económica y monetaria del Gobierno podrías hacer en el contexto actual para el próximo año?
(MRG). La economía boliviana ha empezado a ingresar en una etapa de ajuste, y si persiste en la idea de que el crecimiento sano y sostenido se encuentra en el gasto, el consumo y el endeudamiento, se ingresará inevitablemente en un escenario más complicado, en una etapa más dura de ahorro forzoso, con elevados índices de inflación generalizada, escasez, de incremento de impuestos, control de capitales, incremento de la informalidad, de la represión financiera.
Sin embargo, no es necesario esperar a que sean los políticos quienes tomen la decisión correcta para asumir tiempos de elevada incertidumbre económica, no es necesario esperar a que se diseñe la política económica que mejor articule las demandas de todas y cada una de las personas que conforman una economía; no es necesario esperar a que los problemas ocurran para confirmar su advertencia.
Es posible tomar medidas en consecuencia desde el ámbito privado localizado, desde la empresa; es posible establecer innovadoras estrategias de preservación del patrimonio familiar y empresarial, de la mejora de la calidad del balance de la empresa y del posicionamiento frente a la competencia, de la implementación de política empresariales de capital circulante saneado; es posible diseñar una estrategia a partir de la revisión de la composición del portafolio familiar.

“El 2004 Venezuela creció alrededor del 18% del PIB, pero hoy es una economía depresiva y reprimida al borde del colapso”, advierte el economista Mauricio Ríos García.

“Mientras muchos economistas consideran la bolivianización un instrumento ideal para establecer políticas monetarias, yo considero la dolarización como uno de los mejores instrumentos”

“Probablemente nuestro país cuenta con más municiones, pero la artillería de los países vecinos es considerablemente más pesada”

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