30 mayo 2016

Alberto Zelada Castedo, especialista en Derecho Internacional Público y Política Comercial.



Licenciado y doctor en Derecho de la Universidad San Francisco Xavier, ex viceministro de Relaciones Exteriores, ex embajador de Bolivia en Uruguay y ante la ALALC, ex cónsul General en Chile, el chuquisaqueño Alberto Zelada Castedo es especialista en Derecho Internacional Público y Política Comercial.

Ha sido funcionario internacional de la CAN y el BID; en la actualidad se dedica a la docencia universitaria, como profesor de Derecho Internacional Económico en la Universidad Andina de Quito, Ecuador. Es columnista de Los Tiempos y El Deber. En esta segunda parte de la entrevista que le hizo CAPITALES, Zelada aborda, entre otros, el tema de la deuda externa pública.

CAPITALES (C). El Ministerio de Economía ha informado que la deuda externa pública representa el 17.3% del PIB. ¿Qué significa esto? ¿Debemos interpretarlo como algo bueno o malo para el país?
Alberto Zelada (AZ). Esto significa que nuestro país dispone aún de un aceptable margen de endeudamiento, tanto interno como externo. Lo que importa es la eficiencia en la contratación de nueva deuda. Hay que prestar atención al origen y condiciones de las fuentes de recursos y, asimismo, a la calidad de los proyectos o programas a ser financiados por esa vía.
Nuestras autoridades se refieren a la capacidad de endeudamiento del sector público y poco a la del sector privado. No hay que olvidar que este también puede mejorar su capacidad de captar recursos externos.
Asimismo, las autoridades se refieren poco a la inversión extranjera directa que, para cualquier país, es una buena fuente de ingreso externo y de impulso a la transformación productiva. Una política clara sobre endeudamiento externo, combinada con una política proactiva sobre inversión extranjera directa, podría configurar una buena respuesta anticíclica en la presente coyuntura.

C. ¿Qué opina de la opción por los créditos chinos o rusos? En general, ¿cuál es su criterio respecto a las relaciones de Bolivia con otros países en materia de economía?
AZ. No tengo conocimiento de las características y condiciones de dichos créditos. En cuanto a las relaciones económicas con otros, son de singular importancia los medios brindados por los programas de integración económica —como la CAN y el Mercosur— en los cuales participa nuestro país.
No menos relevantes son los medios que ofrecen esquemas como la Organización Mundial del Comercio y los pocos acuerdos de libre comercio que ha suscrito nuestro país.

C. Con la caída del precio internacional del petróleo, la economía boliviana se resintió, dicen algunos analistas, por haber apostado, como pasó con otros gobiernos, al extractivismo. ¿Cómo ve usted al país en este momento, en el que pareciera comenzar una etapa negativa después de 10 años de bonanza?
AZ. El caso de Bolivia no es el único, una buena parte de los países de América del Sur son dependientes de la exportación de uno o pocos productos primarios. Es una pregunta sin respuesta el por qué los países de la región, incluido el nuestro, no tienen éxito en sus políticas de diversificación productiva y de exportación, aprovechando en muchos casos el excedente generado por los buenos precios de los productos básicos que exportan.
Creo que este es un problema estructural cuya solución progresiva demanda rigor e imaginación por parte de las autoridades del sector público, de los responsables de las empresas públicas y de los agentes económicos privados. La respuesta es, obviamente, la industrialización, tanto de los productos primarios como de otros bienes. También el desarrollo de actividades de servicios.
En los dos casos, sin embargo, es primordial hacerlo asegurando una apropiada productividad y eficiencia, pues los mercados nacionales e internacionales en estos sectores son fuertemente competitivos.

C. ¿Cree posible mantener el nivel de crecimiento de los últimos años con esta realidad?
AZ. Debemos estar preparados para una caída en las tasas de crecimiento económico, pues parece inevitable que así ocurra. Sin embargo, aún estamos lejos de una recesión y, si se aplican medidas anticíclicas apropiadas, incluidos el control de la inflación y el equilibrio fiscal con la racionalización e, inclusive, la reducción del gasto público, es posible atenuar los efectos de la caída y crear condiciones para una eventual recuperación. Con todo, esta no será espectacular a corto plazo.

C. ¿Qué es, a su juicio, lo más positivo para destacar en las políticas económicas del gobierno de Evo Morales?
AZ. En primer lugar, el manejo relativamente cuidadoso de las cuentas públicas, que ha traído como consecuencia el mayor impulso a la inversión pública, el evitar los desequilibrios fiscales y el contribuir a reducir las presiones inflacionarias.
En segundo lugar, los primeros y exitosos ensayos del retorno de nuestros país a los mercados internacionales de capitales mediante la emisión y colocación de bonos soberanos.

"Había ONG paternalistas que hacían todo regalado y, cuando se iba la ONG, todo se caía; eso ha sido sustituido por el paternalismo
del Estado."

"Es mejor tener cien microempresas ligadas entre sí que una o dos grandes empresas que no movilizan una economía local."

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