15 junio 2016

La inversión extranjera a Bolivia cae un 22%



La inversión extranjera directa (IED) hacia Bolivia cayó en 22% y alcanzó los $us 503 millones en 2015, es decir, $us 144 millones menos que en 2014. En tanto que las entradas de capital externo en América Latina y el Caribe disminuyeron en 9,1% el año pasado llegando a $us 179.100 millones, el nivel más bajo desde 2010, según informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su sede en Santiago, Chile.

Este resultado en la región se explica por la caída de la inversión en sectores vinculados a los recursos naturales, principalmente minería e hidrocarburos, y la desaceleración del crecimiento económico, sobre todo en Brasil, señala el organismo de las Naciones Unidas en su informe anual La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2016.

Según el documento del organismo internacional, en 2015 también se verificó una caída aún mayor de la rentabilidad. La renta, como porcentaje del monto de IED, llegó a su máximo más reciente en 2011 y luego comenzó a disminuir, llegando al 5% en 2015, el nivel más bajo en 13 años.

“Cuando se analiza la situación por país, se observa que las mayores caídas de rentabilidad se produjeron en los países con recursos mineros, entre ellos Bolivia, Chile, Colombia y Perú”, explica el informe. Sin embargo, esta tendencia no se restringe únicamente a estas economías.

Para la Cepal, en un escenario en que el monto de la renta de la inversión extranjera directa se está reduciendo, las empresas transnacionales tienen, a lo menos, dos opciones: reinvertir una menor proporción de las utilidades o remitir menos utilidades. En América Latina y el Caribe, se observa que la tasa de reinversión está disminuyendo, lo que puede ser negativo para las economías receptoras.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, manifestó que en la actual configuración de la economía global, la inversión extranjera directa está llamada a jugar un rol relevante en los procesos nacionales y regionales de desarrollo. “Con políticas activas e integradas, los países pueden aprovechar estos flujos para diversificar sus economías, potenciar la innovación y la incorporación de tecnología y responder a los desafíos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, dijo.

Para 2016, el organismo proyecta que la IED en la región se mantendrá en niveles inferiores a los alcanzados en los últimos años, en línea con las perspectivas económicas. Podría disminuir hasta un 8%, aunque seguirá siendo un factor importante en las economías de América Latina, por lo que urge atraer flujos de calidad, según la Comisión.

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