23 diciembre 2016

FMI sugiere a Bolivia flexibilizar tipo de cambio oficial y bajar déficit fiscal

Tras una década de notable progreso económico y social —respaldado por sólidas políticas económicas—, Bolivia se enfrenta al desafío de los precios bajos de las materias primas. El crecimiento económico de Bolivia sigue siendo uno de los más sólidos de América Latina, pero se ha desacelerado últimamente.

En una entrevista, Ravi Balakrishnan, Jefe de la misión del FMI a Bolivia, señaló que el fin del auge de las materias primas tendrá repercusiones significativas en Bolivia, y alentó al gobierno a modificar las políticas gradualmente para apoyar un crecimiento fuerte y duradero.

Noticias del FMI: Los precios de la energía parecen haberse estabilizado pero continúan siendo bajos. ¿Cómo incide esto en las perspectivas de Bolivia?

Balakrishnan: Al ser uno de los países de América Latina que más depende de las materias primas, Bolivia ha visto disminuir sus términos de intercambio significativamente en los últimos años. Además, el período de precios bajos de las materias primas que se prevé a mediano plazo probablemente reducirá el crecimiento potencial, tal como ha ocurrido en muchos países una vez que las etapas de auge de las materias primas llegaron a su fin.

Esto podría complicar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del gobierno, como la erradicación de la pobreza extrema y la mejora del acceso a servicios de salud y a educación. Para alcanzar estos objetivos, el gobierno está ampliando los proyectos de inversión pública a fin de sustentar un crecimiento fuerte. Pero, como resultado, los cuantiosos superávits fiscal y en cuenta corriente que se habían acumulado a lo largo de la década ahora se han convertido en altos déficits gemelos.

Noticias del FMI: ¿Qué debería hacer el gobierno para abordar estos desequilibrios?

Balakrishnan: El déficit fiscal ascendió a 6,9% del PIB en 2015 debido a un marcado descenso de los ingresos por hidrocarburos y a importantes aumentos del gasto, aunque la deuda pública sigue siendo moderada. La cuenta corriente registró un déficit de 5,8% del PIB en 2015. Y si bien disminuyeron, las reservas, equivalentes a aproximadamente 32% del PIB, siguen siendo considerables.

Dado el bajo nivel de los precios de las materias primas, las prioridades primordiales son adaptar las políticas para lograr un crecimiento sólido, equilibrado y duradero; continuar reduciendo la pobreza; y resguardarse de los riesgos. Ya que aún cuenta con colchones cuantiosas, gracias a una prudente gestión macroeconómica durante el boom de las materias primas, el gobierno puede adoptar un enfoque mesurado para establecer el cronograma de las reformas. Las prioridades clave consisten en reducir de forma sostenida el déficit primario no relacionado con hidrocarburos y garantizar la salud fiscal de las empresas estatales, flexibilizar más el tipo de cambio, mejorar los incentivos para la prospección de hidrocarburos, y establecer una correspondencia entre los aumentos salariales y las variaciones de la productividad.

Noticias del FMI: ¿Cómo deberían las autoridades abordar estas reformas prioritarias y preservar los importantes avances sociales de los últimos años?

Balakrishnan: Como se ha explicado, gracias a las cuantiosas defensas, el gobierno puede adoptar un enfoque gradual, pero el proceso debe empezar pronto. Y, pese al probable nivel más bajo de ingreso fiscales, los enormes avances sociales de la última década —como una reducción de un tercio del índice de pobreza, a menos de 40%— pueden ser preservados mejorando la focalización y la eficiencia del gasto social. Entre las medidas adecuadas podrían estar incrementar la capacidad para garantizar que las prestaciones estén dirigidas a los que más las necesitan e introducir una mayor competencia en el suministro de servicios sociales.

Noticias del FMI: A más largo plazo, ¿qué debería hacer Bolivia para elevar el crecimiento?

Balakrishnan: Incrementar la inversión privada es fundamental para mejorar las perspectivas a mediano plazo. Esto atañe en parte al sector de hidrocarburos. La nueva ley de incentivos de diciembre de 2015 proporciona alicientes para la producción de crudo y condensados, y probablemente estimulará una mayor producción en los yacimientos ya en operación. No obstante, deberían intensificarse los esfuerzos para alentar una mayor inversión en actividades de prospección. La actual presión fiscal efectiva probablemente es un factor disuasivo.

En términos más generales, la moderación de los aumentos salariales para evitar que los incrementos de los costos laborales vayan más allá de los aumentos de la productividad y la eliminación de políticas que introducen distorsiones en los mercados de productos mejorarían la participación del sector privado y la eficiencia. El horizonte corto de las reservas de gas natural comprobadas hace más urgente la necesidad de mejorar el entorno empresarial y la gestión de gobierno, aspectos que son cruciales para un mayor desarrollo de los sectores no relacionados con las materias primas.

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