04 marzo 2017

Presión tributaria sobre la banca aleja del sector la inversión local y extranjera



El 1 de febrero, el Ejecutivo envió a la Asamblea Plurinacional un proyecto de ley para incrementar en tres puntos porcentuales, de 22 a 25%, la Alícuota Adicional al Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (AA-IUE), que se aplica cuando la rentabilidad anual de las instituciones financieras supera el 6%. La medida fue rechazada por Asoban, cuyos representantes solicitaron el jueves al Legislativo dejar sin efecto el documento, un pedido al que se sumó la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB). “Creemos que el alza del tributo tendrá más efectos negativos que positivos”, advirtió el jueves Ronald Nostas, presidente del ente patronal.

— ¿Cómo influirá en el desarrollo de la banca un eventual incremento de la AA-IUE?

— El ambiente de negocios en el sector se ve afectado por el continuo incremento de impuestos y la cambiante política tributaria que busca imponer mayores cargas impositivas al sector financiero cuando este rubro se hace más eficiente y busca generar utilidades, como en cualquier otra actividad económica en la que se invierte un capital de riesgo y se espera una rentabilidad acorde a estos riesgos. A mayores cargas tributarias, menores utilidades para la reinversión y capitalización de las empresas. En síntesis, Bs 75 millones de impuesto adicional representan Bs 750 millones menos para ser prestados a la población que demanda estos recursos para su actividad económica, crear empleo y contribuir al desarrollo del país. NdE. Los Bs 75 millones son ingresos adicionales anuales que el Gobierno prevé obtener con la modificación.

— ¿Cómo enfrentará el sector la posibilidad de tener menos utilidades que capitalizar?

— El Gobierno es el que establece esta regulación impositiva; la banca no tiene más que acatar estas decisiones, así no esté de acuerdo con ellas. Por ello, los bancos continuarán realizando los esfuerzos necesarios para precautelar el ahorro del público y continuar trabajando para hacer siempre sostenible la actividad de intermediación. Con menor capacidad de generar utilidades, (el rubro) tendrá menor posibilidad de incrementar su patrimonio. Y por tanto, con mayores impuestos, menor capacidad de crédito. El crecimiento de los activos de riesgo, principalmente de los préstamos para los distintos sectores y la población, se dará en la medida en que se fortalezca el patrimonio de los bancos. La Ley de Servicios Financieros establece que los bancos deben mantener un capital regulatorio del 10% de los activos ponderados por riesgo (principalmente cartera de préstamos); esto significa que por Bs 100 de capital, pueden prestar Bs 1.000 (10 veces más). Si quieren prestar más, por ejemplo Bs 2.000, están obligados a incrementar su capital en Bs 200, de lo contrario no pueden expandir la cartera de préstamos. Por lo tanto, las utilidades de los bancos están estrechamente ligadas a su capacidad de crecimiento de la cartera de préstamos y, por consiguiente, a los efectos multiplicadores de esa cartera, que son el crecimiento económico, la creación de empleo y el desarrollo de empresas productivas, entre otros.

— Para capitalizarse, ¿obtendrán financiamiento interno y externo no contemplado en gestiones pasadas?

– La banca es un rubro que cuenta con inversión local y extranjera. El tratamiento tributario de que es objeto constituye un desincentivo para la inversión en este sector. El cambio en las reglas de juego sensibiliza a los inversionistas que desean invertir en la banca, ya que —por el hecho de ser más eficientes y lograr incrementar sus utilidades— son objeto de mayores impuestos. El efecto es aún mayor para el inversionista extranjero, ya que éste debe pagar, adicionalmente al IUE del 47% vigente, un 12,5% por impuesto a las remesas, así reinvierta sus utilidades en el país.

— ¿Qué porcentaje de las utilidades brutas anuales del sector se destina por norma al pago de impuestos y a otras acciones sociales, como proyectos de RSE y fondos de garantía?

— La banca hoy paga el 25% de IUE, el 22% de AA-IUE financieras (si la rentabilidad supera el 6%), entre un 8 y 12% de IVA no compensado, superando así el 50%. Adicionalmente, realiza el aporte del 6% de las utilidades de los accionistas para la función social, al margen de los aportes a la Asfi y al fondo de seguro de depósitos. Se ha hecho mención al elevado crecimiento de las utilidades brutas del sistema financiero (no solo bancos) a partir de 2005, el que habría alcanzado 723% en 11 años, un crecimiento de ocho veces. Este dato refleja el crecimiento entre 2005 y 2016, es decir, compara las utilidades de ambos años, no así el crecimiento acumulado año tras año de las utilidades. Sin embargo, cuando nos enfocamos solamente en el sistema bancario, cuyas utilidades son continuamente estigmatizadas, lo que se encuentra es que el pago de impuestos por IUE y AA-IUE creció 40 veces, en torno a 3.940%, entre los mismos dos años (2005 y 2006) que toma en cuenta el Gobierno. Estas cifras dan cuenta de que el crecimiento de la carga impositiva fue mucho mayor que el de las utilidades de los bancos. La conclusión es simple: el aporte de los bancos al país en materia tributaria fue mayor que el aumento de sus utilidades, lo cual es discriminatorio ya que esta presión no existe en ningún otro sector de la economía.

— ¿Cuántas entidades del rubro alcanzarán esta gestión la meta del 60% establecida para créditos productivos y de vivienda de interés social?

— El Banco Unión ya lo hizo, según informaron las autoridades. Los bancos tienen hasta 2018 para que estas metas sean alcanzadas. El alcanzarlas no depende solo de la oferta crediticia, sino de políticas públicas que incentiven la inversión, de que se atraiga nuevas inversiones al país y se incentive el crecimiento de la demanda del crédito, permitiendo a los bancos diversificar su cartera de clientes.

Perfil

Nombre: Nelson Villalobos Sanzetenea

Profesión: Auditor

Cargo: Secretario ejecutivo de Asoban

Auditor especializado en operaciones financieras

El paceño se licenció en Contaduría Pública y Auditoría Financiera en la UMSA y tiene una especialización en Administración Bancaria y Financiera en Estocolmo (Suecia) y posgrados en Alta Dirección Bancaria en el INCAE y en el Executive Bankers Program del Citicorp en Brasil. Desempeñó diversos cargos ejecutivos en Mutual La Paz, Sita Intertrade, Fortaleza, Zurich Financial Services, Banco Central de Bolivia (BCB); Banco Boliviano Americano y Banco Hipotecario Nacional, entre otros. Además fue consultor del Grupo Financiero Fortaleza; del BCB, del FMI, del Servicio de Impuestos Nacionales y de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros. Ocupa el cargo de secretario ejecutivo de Asoban desde el 24 de enero de 2013.


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