23 diciembre 2007

La política maneja el timón de la economía

En el país, la política lleva las riendas en casi todas las áreas y la gestión económica no es la excepción. En ello han coincidido cuatro analistas consultados por este medio en una evaluación al desempeño de la economía durante el 2007.

Según el cálculo del Gobierno, este año el crecimiento económico será de 4,3%, casi un punto menos que lo previsto inicialmente debido al impacto negativo de los fenómenos climatológicos registrados a principios del año.

No obstante, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ya ha anunciado que la tasa llegará al 3,8%.

Para el economista Alberto Bonadona, “una tasa tan baja sólo refleja una falta de verdadero compromiso con el desarrollo de Bolivia y no aporta como se debería para luchar contra la pobreza”. Agrega que para encarar efectivamente esta tarea, el crecimiento mínimo tendría que ser de 7%.

El ex presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) Juan Antonio Morales indica que el crecimiento ha sido “muy modesto”, teniendo en cuenta la extraordinaria bonanza en el contexto internacional. “Un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,8% es bajo, muy inferior al del 2006 y aún inferior al del 2005, cuando el contexto internacional era menos favorable que ahora”.

Coincide con Morales el economista y ex ministro de Finanzas Juan Cariaga, que lamenta que la tasa de crecimiento haya sido “muy baja”, pese a la coyuntura externa y precios favorables.

Según Waldo López, presidente del Colegio de Economistas de Bolivia, “la baja inversión, el clima político de confrontación que influye sobre las expectativas de los productores e inversionistas, los fenómenos climatológicos naturales, las políticas económicas y públicas sometidas al interés político partidario del Gobierno” son las causas que influyeron negativamente en el desarrollo productivo.

Otro de los temas que estuvo atado a la coyuntura política fueron las inversiones. Los cuatro expertos consultados han coincidido al señalar que la inversión privada, tanto nacional como extranjera, se han mantenido en niveles bajos. A decir de Juan Antonio Morales, la inversión “ha sido el talón de Aquiles del nuevo modelo de desarrollo”. “La tasa fue muy baja el 2006 y la sospecha es que será igualmente baja el 2007 (...) El clima para la inversión privada sigue muy deteriorado”, agrega.

Otro aspecto que terminó politizado es la relación entre el Gobierno y el empresariado. Los cuatro economistas concuerdan al lamentar que no exista una agenda común entre ambos sectores.

Juan Cariaga opina que hay un divorcio entre el Ejecutivo y los empresarios, “sobre todo por la falta de seguridad jurídica”. “La nueva Constitución Política del Estado no da elementos que creen seguridad jurídica, sobre todo por el tema del control social”.

Alberto Bonadona considera que las relaciones entre estos sectores están ausentes de toda coordinación “y de una notoria tirantez en muchos casos, particularmente con el empresariado cruceño”.

El presidente del Colegio de Economistas sugiere un pacto político, productivo y social para que el Gobierno y los privados unan esfuerzos y se pueda aprovechar el entorno externo favorable.

Este pacto también había sido propuesto por el ministro Loza, con el objetivo de que ambos sectores trabajen juntos en la diversificación de la matriz productiva.

Medidas como la “nacionalización” de la fundición de Vinto; la aprobación de la Renta Dignidad, que restará recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a las regiones; acciones desde el empresariado como las huelgas por los dos tercios de voto para la Asamblea Constituyente son algunas muestras de que la política se ha introducido en las acciones y discurso del Gobierno y de algunos sectores productivos.

A decir de Bonadona, sin duda, el Poder Ejecutivo ha politizado “todas las áreas en las que actúa”. “En este ambiente de ausencia de propuestas económicas por parte del Gobierno y planteamientos políticos priorizados en exceso, el lenguaje de los interlocutores del Gobierno, incluyendo a los empresarios, sería raro que no adquiera el mismo contenido político”.

El riesgo de que la política continúe imponiéndose a la economía es enorme, advierten los cuatro expertos, puesto que si no hay un cambio, el aparato productivo nacional seguirá estancado y será imposible luchar contra la pobreza.

Con la actual coyuntura, las proyecciones para el 2008 no resultan muy alentadoras. Juan Antonio Morales afirma que el próximo año será similar al 2007, pero con tres riesgos adicionales: el descontrol de la inflación, las turbulencias financieras y su impacto en el crecimiento de los países industrializados y la reacción de los inversionistas a ciertos artículos del texto constitucional aprobado por el oficialismo.

Bonadona y López coinciden en que el 2008, el crecimiento del PIB será igual o menor al registrado durante este año. Cariaga apunta que la incertidumbre para el crecimiento aumentará con tantos procesos electorales en puerta.

La recomendación de los expertos es que se separe la política de la economía y se comience a hacer una verdadera gestión para el desarrollo productivo del país.

Análisis

“Se debe dejar de lado las ambiciones políticas y atender al sector productivo”.
ALBERTO BONADONA. Economista.

“Para que la economía pueda crecer a un ritmo mayor, en primer lugar se debe dejar de lado las sobredimensionadas ambiciones políticas prorroguistas y otorgar real atención al desempeño productivo. Particularmente, se debe encarar acciones a favor del desarrollo de cadenas productivas ya identificadas y vinculadas con la expansión del mercado externo. Asimismo, es de gran importancia ampliar la frontera agrícola para efectivamente robustecer la seguridad alimentaria. Las medidas sociales (como son el Bono Juancito Pinto y la Renta Dignidad) deben acompañarse de sustento económico financiero para que puedan ser viables y sostenibles, condiciones que ahora no existen. Hay sectores como el de la construcción y, específicamente, el de la vivienda social, así como para las clases medias, que no han sido enfocados como potencialmente se puede hacer para que logren el impacto social y económico que naturalmente poseen. El soporte institucional y jurídico a las inversiones nacionales y extranjeras debe dejar de ser mero discurso y plasmarse en normas claras que se respeten. Éste es un aspecto esencial que no ha sido valorado en su real dimensión. Es necesario asumir el mercado y la globalización como fenómenos contemporáneos que no pueden ser eliminados. Ambos son instrumentos que deben ser puestos al servicio de las sociedades cualquiera sea la ideología de los gobernantes”.

“El riesgo está en asumir medidas sólo para complacer al electorado popular”.
JUAN ANTONIO MORALES. Economista, ex presidente del BCB.

“No hay una agenda común entre el Poder Ejecutivo y el empresariado. El Gobierno y el sector empresarial tienen posiciones divergentes sobre muchos temas, tanto de coyuntura, por ejemplo, la política monetaria y cambiaria, como de aspectos más estructurales, por ejemplo, la merma a los derechos de propiedad privada, el papel de la empresa privada, el tamaño del Estado y el lugar que le debe corresponder en la economía y la seguridad jurídica (...). Es cierto que el Gobierno toma medidas económicas buscando siempre el mayor rédito político y de popularidad. Las consecuencias a largo plazo de esas políticas, así como los temas de eficiencia, parecen importarle poco. Por su parte, los empresarios critican a veces por criticar o defendiendo intereses muy gremiales. Un ejemplo, sus críticas a la política cambiaria que son indefendibles en el plano técnico. Los mismos empresarios que se oponían hace algunos años a las depreciaciones del tipo de cambio se oponen ahora a las apreciaciones (...). El riesgo no está en anteponer la política a la gestión económica, sino en emplear medidas que afectan significativamente a la economía simplemente para complacer a los electorados populares. El mejor ejemplo de esta situación es el de la nacionalización de la fundición de estaño de Vinto, para la cual hasta ahora no se ha dado una razón económica. Todas las explicaciones han sido políticas”.

“Para aplaudir se necesitan dos manos, pero en el país las manos se enfrentan”.
WALDO LÓPEZ. Presidente del Colegio de Economistas de Bolivia.

“No existe una agenda común entre el Gobierno y el empresariado y ésta es otra causa que impide el crecimiento porque no hay una unión virtuosa entre Estado y empresarios privados y trabajadores, lo que se refleja en la debilidad para enfrentar el proceso productivo y de comercialización. Para aplaudir, se necesitan dos manos y para que haya crecimiento con equidad se necesitan de esas manos, afirma el premio Nobel de Economía Paúl Samuelson. Pero, en Bolivia estas manos se están enfrentando y no están trabajando virtuosamente. Es necesario un pacto político, productivo y social para unir esfuerzos y aprovechar el entorno externo favorable y no dejar pasar más oportunidades de oro para crecer y salir de la pobreza. Hay politización de ambos lados (Gobierno y empresarios). Quien debe dar muestra de trabajo conjunto es el Gobierno, pero éste más bien ataca a los empresarios, los estigmatiza con adjetivos y propone fomentar más la economía comunitaria y dejar a su libre suerte a los empresarios. Antes, el Estado discriminaba a los productores comunitarios y pequeños, ahora discrimina a los empresarios privados medianos y grandes. Los empresarios también deben evitar que sus organizaciones sean capturadas por partidos para fines políticos. Pero, la mayoría de los empresarios no militan partidariamente, lo que buscan son condiciones normales para desarrollar sus actividades sin amenazas”.

“La política no hace más que relegar a la economía e impedir su crecimiento”
JUAN CARIAGA. Economista, ex ministro de Finanzas.

“Lastimosamente, la tasa de crecimiento para el 2007 ha sido muy baja, a pesar de la maravillosa coyuntura y de los altos precios internacionales. Bolivia apenas ha logrado una tasa de 3,8%. Si a ésta se le disminuye el crecimiento poblacional, el crecimiento estaría un poco por encima del 1% del Producto Interno Bruto (PIB). Es uno de los crecimientos más bajos de América Latina. Bolivia está entre los cuatro países de más bajo crecimiento. Como siempre, estamos acompañados por Haití y ahora también por Nicaragua y por Venezuela. Es lamentable porque, por ejemplo, Paraguay va a crecer al 6,5% y no tiene hidrocarburos, más bien los importa. Su crecimiento ha sido básicamente en el sector agrícola. Ni qué decir del Perú, cuyo crecimiento está alrededor del 9%. ¿Qué se puede esperar para el 2008? A la economía no le gusta el ruido, ni la inestabilidad, no le gusta la incertidumbre y el 2008 va a ser un año con mucho ruido político, con mucha incertidumbre, con varias elecciones y posibles confrontaciones. Ojalá que eso no impida un mejor crecimiento de la economía. Lamentablemente, las mismas razones afectan a las inversiones, es por eso que Bolivia, junto a Haití, registra las tasas más bajas de inversión extranjera en América Latina. (...) El empleo es lo único que quiere el pueblo de Bolivia, está cansado de la política y la política no hace otra cosa que relegar a la economía e impedir su crecimiento”.

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