06 junio 2017

Remesas: La fuerza del dinero que llega con amor



DIVISAS | LOS ENVÍOS DE DINERO DE LOS EMIGRANTES BOLIVIANOS SUPERAN A LA MAYORÍA DE LOS RUBROS DE EXPORTACIÓN Y A LA INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA. PROCEDEN DESDE LOS CINCO CONTINENTES, BATIERON SU RÉCORD EN 2016 Y PROBABLEMENTE LO VUELVAN A HACER ESTE AÑO.

Este es, sin duda, el rubro efectivo de ingresos más sublime que recibe Bolivia. Quién sabe si por esa razón también ha sido el más estable de todos. Es el rubro que no le cuesta nada al Estado y le da mucho. Y es, sin embargo, el rubro que más mano de obra ha sumado a lo largo de la historia.

Técnicamente les llaman remesas y son los ingresos que llegan con más cariño al país. Pero, vaya paradoja, oficial e incluso académicamente son poco y hasta nada mencionadas. Bastará preguntar a ciudadanos y también a economistas sobre las fuentes de los principales ingresos que tiene Bolivia. Las respuestas citan “gas, minerales y soya”. Algunos añaden casi cándidamente “turismo” y otros, con un dejo de osadía, dicen “…y coca, en hoja e industrializada”.

Pero las remesas, desde hace por lo menos 15 años, han ocupado el podio de los ingresos de los que se beneficia el país. A principios de los años 2000 oficialmente sólo fueron superadas por las exportaciones de gas. Entonces, año 2003, la diferencia “oficial” era de 29 millones de dólares. Contrastaban 476 millones de dólares que calculaba la Organización Internacional para Migraciones (OIM), por remesas, y 505 millones que registraba Bolivia, por el gas (1).

Pero, en ese tiempo la OIM sólo realizaba ese cálculo en base a las remesas provenientes de Estados Unidos y Europa. No contabilizaba los envíos provenientes de países como Argentina y Brasil. Por ello, bien ya se podría asegurar que entonces los envíos de dinero de los emigrantes bolivianos fueron el principal sostén de la economía nacional. De hecho, según registros del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 2006 llegaron a 569 millones de dólares y en 2008 a 1.097 millones.



SE PREVEÍA QUE BAJEN, PERO...

La llegada del tiempo de la bonanza, basada en los altos precios de las materias primas, hizo suponer que los ingresos por remesas bajarían. Dos razones más animaban aquella previsión: se habían desatado fuertes bajones económicos en Europa y EEUU, y se preveía el retorno de emigrantes, voluntario o forzado. Sin embargo, entre 2009 y 2012, la baja no resultó marcada, llegaron en promedio más de 1.024 millones por año (2).

Incluso no dejó de sorprender una compensación que frenó aquel previsto descenso en el pico de la crisis internacional de 2008 y 2009. Durante 2009, Bolivia recibió menos remesas de los emigrantes en España y Estados Unidos, pero los envíos desde Argentina, Brasil, Chile e Italia aumentaron. Así lo cita un informe del Banco Central de Bolivia (BCB). Su reporte sobre la "Balanza de pagos y posición de inversión internacional" señala: “Las remesas bajaron en un 6,8 por ciento, al pasar de 1.097,2 a 1.023 millones de dólares, entre el 2008 y el 2009”. Pero, ya en 2013, las remesas volvieron a batir otra marca histórica: 1.182 millones de dólares, oficialmente.



EL RÉCORD HISTÓRICO

Por si no bastara, no fue la mayor marca ni duró mucho como tal, pues el año pasado nuevamente resultó superada. En 2016 Bolivia recibió 1.203 millones de dólares en remesas, oficialmente. Es más, es posible que este 2017, el récord sea nuevamente vencido. Porque entre enero y febrero de 2017, los bolivianos recibieron un total de 189,1 millones de dólares en remesas provenientes del exterior. Es decir, 5,7 millones de dólares más que el mismo periodo de 2016, según el BCB.

Los 1.203 millones que llegaron, oficialmente, en 2016 son ingresos sólo superados por las exportaciones de hidrocarburos (2.633 millones) y de minerales (1.892 millones). Ese monto equivale a 17 por ciento del total de las exportaciones bolivianas. El resto de los rubros de exportación resulta mucho menor, incluidas las tan publicitadas y transgénicas exportaciones de soya (836 millones de dólares) (3).

Esos 1.203 millones de dólares en remesas equivalen a casi el 80 por ciento de la baja de exportaciones bolivianas registrada en 2016 (d). O sea, tienen una fuerza inversamente similar al segundo golpe más fuerte para la economía nacional en una década (en 2015 experimentó el mayor). El peso de las remesas llega a tal grado que relega nada menos que a la Inversión Extranjera Directa (IED). Según un reporte del BCB, en el periodo 2006 – 2014 los recursos remitidos por emigrantes bolivianos superaron en 2.537 millones de dólares a la IED. Mientras las remesas en ese lapso sumaron 9.100 millones, la inversión extranjera sólo llegó a los 6.563 millones.



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Remesas de trabajadores en el exterior
Archivo

LAS MÁS ALTAS DE SUDAMÉRICA

Las remesas bolivianas bordean el 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Es, por lo tanto, el país que proporcionalmente recibe más remesas en Sudamérica y el quinto en Latinoamérica. Según el Banco Mundial, entre los sudamericanos siguen Ecuador, cuyas remesas equivalen al 2,4 por ciento de su PIB y Colombia, con 1,7 por ciento. Valga citar que México, conocido por sus altos ingresos de remesas, tiene una relación del 2,4 por ciento.

Pero hubo épocas de aún mayor impacto, en 2005, por ejemplo, las remesas bolivianas constituyeron el 8,5 por ciento del Producto Interno. Y valga añadir que los montos netos de estos envíos son aún mayores. Porque una parte llega por canales que no se pueden registrar oficialmente, en especial desde Argentina, Brasil y Chile. Lo contable constituyen bancos y cooperativas de ahorro, oficinas de compañías de remesas, correo o courrier y algunos viajeros a Bolivia que declaran su labor. Pero sabido es el funcionamiento de otras vías, legales y no tanto, que permiten evitar comisiones e impuestos, pese a los evidentes riesgos.

También resulta complicado precisar la cantidad de compatriotas que envían esos dineros para sus seres queridos. Se calcula que 2.100.000 bolivianos aproximadamente residen en el exterior, aunque la cifra parece quedar corta. Es decir, al menos, una de cada cinco familias bolivianas tiene a parientes cercanos fuera del país. Un promedio que probablemente no resulte difícil de constatar y hasta verlo minimizado en la charla cotidiana.

Ellos fueron el resultado de dos olas migratorias desatadas entre 1970 y 1980, a EEUU; y entre 1990 y 2004 a Europa, Argentina y Brasil. Aquellas crisis en las que la pérdida de oportunidades de empleo cayeron a índices no recuperados hasta hoy implicaron otras olas menores, aunque significativas. En menor proporción, llegan también remesas desde Chile, desde Canadá, desde Japón e incluso de Australia. Llegan desde los cinco continentes.



ENTRE $US 120 Y 234, 8 VECES AL AÑO

Un estudio realizado en 2011 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) establecía los promedios las remesas según su procedencia. Así, los compatriotas residentes en Argentina, Brasil, Chile y otros países latinoamericanos remitían 120 dólares por envío. Para los envíos desde EEUU ese promedio ascendía a 210 dólares y en el caso de Europa a 180 euros, es decir, 234 dólares. Aquel informe registraba que cada remitente remitía ocho remesas anuales.

En lo que va de 2017, el país desde donde más dinero se ha enviado a Bolivia es España. Representa el 33,8 por ciento del total de las remesas, seguido de Estados Unidos (17 por ciento). Luego se hallan Argentina (13,1 por ciento), Brasil (10,4 por ciento) y Chile (9,5 por ciento).

Se ha establecido que el dinero de las remesas tiene por destino: 45 por ciento en gastos diarios, 21 para educación, 17 para negocios, 21 para ahorros y 4 para propiedades (compra de inmuebles, principalmente). Un 41 por ciento de aquellas divisas llegan al eje central del país: 17 por ciento a Santa Cruz, 14 por ciento a Cochabamba y 9 por ciento a La Paz. Es decir, un monto cuya distribución resulta mucho más equilibrada que cualquiera de los fondos de las exportaciones tradicionales.



LA EXPORTACIÓN MÁS CARA

Aunque “remesas” implica en definitiva una conmovedora variante de exportación. Bolivia ha “exportado” más de dos millones de seres humanos cuya valía y capacidad tuvieron que demostrarlas a miles de kilómetros de sus hogares. Las envían profesionales que tuvieron que empezar como obreros y luego reconvertirse en técnicos especializados o quizás profesionales. Las envían quienes tuvieron que empezar de cero hasta transformarse en capataces o líderes de oficio. Las envían gastrónomos, músicos y artesanos que debieron pulir destrezas hasta consolidar su vocación.

Una forma de decir que sólo precisaban que en el país educadores, empresarios y políticos les diesen las condiciones para brindar lo mejor de sí. Y claro, pesa el costo más alto: en la mayoría de los casos, el afrontar semejante golpe emocional, considerado como uno de los mayores por la psicología, sabe al adiós definitivo. Emigraron para siempre, y dejaron de ser de aquí, sin lograr ser del todo de allá.

En ese marco, pervive ese punto donde la distancia, el dinero y el amor se hacen plenamente compatibles y al que técnicamente se llama “remesas”. Aquella platita que probablemente en estos momentos alguien, antes de mandarla, estruja junto a su corazón allá en la inmensa lejanía.



(1) “El reme$on boliviano”, semanario Pulso No 253, junio de 2004.



(2) “Remesas, segunda fuente de

divisas boliviana”, agencia Xinghua,

3 de agosto de 2010.



(3) Informe de Exportaciones 2016, Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).



“Las remesas bolivianas bordean el 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Es, por lo tanto, el país que proporcionalmente recibe más remesas

en Sudamérica y el quinto en Latinoamérica”



“Aunque “remesas” implica en definitiva una conmovedora variante de exportación, Bolivia ha “exportado” más de dos millones de seres humanos cuya valía y capacidad tuvieron que demostrarlas a miles de kilómetros de sus hogares”



“El peso de las remesas llega a tal grado que relega nada menos que a la Inversión Extranjera Directa (IED). Según un reporte del BCB, en el periodo 2006 – 2014 los recursos remitidos por emigrantes bolivianos superaron en 2.537 millones de dólares a la IED”


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