06 junio 2016

Moneda boliviana se impone en el comercio de Corumbá



La devaluación de la moneda brasileña cambió diametralmente el comercio fronterizo. Los dueños de los negocios de Corumbá han decidido transar en bolivianos sus mercancías. La medida ocasiona una ‘avalancha’ de personas que ingresan a ese país a comprar todo tipo de productos debido a la ganga de precios.

Un equipo periodístico de EL DEBER visitó la frontera durante tres días y constató el abaratamiento de artículos.

El diferencial del tipo de cambio (1 real por 1,97 bolivianos) hace atractiva la compra de artefactos electrodomésticos, muebles, ropa, calzados, alimentos, bebidas, etc. en la ciudad de Corumbá.

Sin embargo, en el lado boliviano (Puerto Quijarro) el comercio languidece. Cientos de tiendas han cerrado porque los brasileños apenas ingresan al país. Los gremiales están en emergencia.
Planchas desde Bs 80, celulares Samsung S6 a Bs 2.400, juego de ollas de vidrio con sartenes a Bs 400, lavadoras a Bs 700, máquina para preparar pollos a la broaster a Bs 1.500, cocinas a Bs 1.600, juegos de comedor de cuatro sillas a Bs 350, colchones de calidad a Bs 2.500, roperos de material melamínico a Bs 350, televisores Samsung de 32 pulgadas a Bs 2.600, bicicletas Houston a Bs 800, etc, atraen a los clientes.

Los precios de locura llegan a las tiendas de ropa y de calzados, además de los supermercados donde ofrecen descuentos en los capítulos de alimentos y bebidas.

El comercio en Brasil parece que es para los bolivianos. Uno transita por las principales calles de negocios Frei Mariano y Delamare y se encuentra con todo tipo de mercancías. Lo Los bolivianos se sienten más atraídos cuando los vendedores están dispuestos a recibir reales, bolivianos o dólares.

Tiendas de moda como Ousadía y Novitta están felices por las ventas a los turistas bolivianos. Glaucia Correia, gerente comercial de modas Novitta asegura que la liquidación de ropa en invierno sumado a los ajustes en el tipo de cambio ocasionan un movimiento inusitado de clientes.

El promotor de ventas de la casa de electrodomésticos City, justo al lado del banco Bradesco, Cleython Ramao, enfatiza que los clientes bolivianos se han convertido en los ‘salvadores’ del negocio.
La opinión es compartida por los vendedores de los supermercados Cudril Panof y Fernández que aseguran que los miércoles y sábados son los mejores días de venta.

La otra cara de la medalla
Tristeza, rabia y ganas de ‘disparar’ de la zona fronteriza es lo que sienten los comerciantes bolivianos de Arroyo Concepción y de Quijarro. La paralización de las ventas deja un sabor amargo a los gremiales. Los turistas brasileños que hasta mediados de 2015 ingresaban a comprar artículos y productos bolivianos de manera masiva, hoy en día no llegan.

Es que Brasil atraviesa por una devaluación de su moneda; aprobó la reducción de $us 300 a 150 la cuota de consumo al turista que ingrese a Bolivia a partir del 1 de mayo de 2016; aprobó un proyecto de ley en la Cámara de Diputados para crear zonas de libre comercio en los municipios de Corumbá y Ponta Pora en el estado de Mato Grosso del Sur y alista la instalación de tiendas francas (libres de impuestos) en la frontera.

Las medidas tienen movilizados a los municipios de Puerto Suárez y Quijarro, que consideran un ‘atentado’ a su economía la puesta en marcha de las normativas del vecino país.

La Cainco de Puerto Suárez, la Central Obrera Regional, los comerciantes, organizaciones sociales afines al MAS y cívicos de ambos municipios han decidido unirse y fortalecer el Comité de Comerciantes de Frontera ( CIF) de la provincia Germán Busch y la Coordinadora de Movimientos Sociales y exigen al Gobierno la creación de una zona económica especial que les permita reactivar su economía, similar a la que tiene el trópico de Cochabamba.

Esperanza en medidas
Juan Pareja, coordinador de los movimientos sociales de Puerto Quijarro, Ligia Lewin de Céspedes, vocera del CIF, Luis Delgadillo, presidente de Cainco Puerto Suárez, testimoniaron que la situación es dramática, por lo que piden al Gobierno políticas especiales de frontera.
“Hemos enviado cartas a nueve ministerios y solo el de Desarrollo Rural nos contestó. Es lamentable lo que ocurre, este problema es del Estado. Necesitamos la presencia del Estado en la frontera, necesitamos inversión pública, industrias, mejor educación y salud, por ello queremos una zona economica especial”, dijo Pareja.

En la zona franca de Puerto Aguirre habían 500 empleos directos y unos 1.500 indirectos que se perdieron. En la actualidad, apenas quedan unas ocho tiendas abiertas.
Se envió requerimientos al Ministerio de Economía y a la ANB, pero no contestaron

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